Hay algo así como un virus, que anda y anda y corroe las cosas, humedece las pareces, debilita los huesos. No, no son los políticos, no son las religiones, no son las bandas de rock, ni la música clásica, no son los artistas ni sus pinturas, no son las amas de casa con sus rodetes y sus trapos. No son las listas del supermercado, ni las boletas a pagar. No son las cosas, no son las canciones, no son los antialergicos, no son las mentiras ni las verdades, no son las esencias de Aristoteles ni las ideas de Platon. Lo que se instala es la nada. Algunos piensan que la eternidad es un tiempo muy largo. Prefiero creer que la eternidad es falta de tiempo. Un sin tiempo, lleno de nada, inundado de amor.
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